NEOPOSITIVISMO

TEORÍA BACHILLERATO

PROCESO

Este movimiento se ha desarrollado dentro de otro más amplio, el "empirismo científico", cuyo representante más destacado es Hans Reichenbach, y que busca «la unidad del conocimiento científico» partiendo de los siguientes presupuestos:

  •          existe una unidad lógica del lenguaje de la ciencia
  •          los conceptos de las distintas ramas de la ciencia no son fundamentalmente diferentes, sino que todos pertenecen a un sistema coherente
  •          por consiguiente es necesario, en vista de la situación actual de los esfuerzos epistemológicos, readaptar la terminología de las distintas ciencias, incluyendo también las sociales, establecer las leyes fundamentales y luego deducir las leyes especiales y particulares para cada una de ellas.

El análisis del lenguaje constituye el método básico fundamental para esta ciencia de la ciencia. Pero mientras el neopositivismo lógico pone más el énfasis en el aspecto lógico de este análisis, el empirismo científico lo quiere aplicar a todas las ramas del lenguaje y del conocimiento, incluyendo la biología y las ciencias sociales.

El punto de partida del neopositivismo lógico es la negación a priori de la Metafísica. Sus representantes, al igual que los positivistas, rechazan toda Metafísica como ciencia, a la que consideran no sólo inútil y contradictoria -como lo había insinuado Kant- sino totalmente desprovista de significado. Los problemas de la Metafísica serían pseudo-problemas; sus enunciados -los que versan, por ejemplo, sobre la causa primera, la finalidad, la trascendencia, etc.- serían meras proposiciones gramaticales carentes de verdadero sentido, inaptas, por tanto, para recibir la denominación de verdaderas o falsas. El neopositivismo lógico niega la existencia de "verdades aprióricas": nuestros conceptos, juicios, o las así llamadas verdades intemporales son simples suposiciones convencionales... condenadas o salvadas por los procesos empíricos y las experiencias sensibles, los únicos que deciden en este terreno». Lo a-priori es, a lo sumo, una hipótesis; esencias, principios del ser, ontologías aprióricas fundamentales, no se darían en sí, ni tienen sentido.

Lo esencial que pretenden los  el cual habría de desenvolverse la filosofía: el análisis; pero no el psicológico, ni epistemológico, y tampoco puramente gramatical, sino el análisis significativo de los enunciados científicos; con el fin de

 

 

eliminar los falsamente significativos y señalar las formas legítimas de significación y sus justos límites y condiciones.

La influencia del empirismo inglés, de David Hume especialmente, es notoria. Hume, al emitir su teoría de la Ciencia, había establecido una distinción equívoca entre verdades de razón y verdades de hecho. Las primeras, que expresarían sólo relaciones de ideas, serían las verdades de la Geometría y de las Matemáticas en general; afirmaciones que se ofrecerían con una evidencia intuitiva o demostrativa. Las verdades de hecho, en cambio, no comportarían ninguna necesidad poética como las de razón. Lo contrario de cualquier verdad de hecho es todavía posible porque nunca implica contradicción.

Los neopositivistas lógicos a su vez, bajo esa influencia de Hume, dividen los enunciados significativos en analíticos y factuales; los primeros que responden a las relaciones de ideas nada dicen sobre la realidad; los segundos son rigurosamente empíricos y a-posteriori, verificables total o parcialmente en la experiencia. Pero la verdad no se reduce a esta división, ya que esencialmente la verdad es siempre adecuación del entendimiento cognoscente con la cosa conocida, tanto en lo que llama Hume verdades de razón como en lo que llama verdades de hecho.

Para los neopositivistas lógicos, los enunciados éticos, no son propiamente asertivos, su significación no es indicativa, declarativa, sino meramente expresiva, evocativa o emotiva; por lo que consideran a esos enunciados no susceptibles de verdad ni de falsedad. Ahora bien, el análisis de los enunciados requiere un estudio profundo del lenguaje significativo mediante un método especial al servicio de la ciencia de los símbolos, la Semiótica, como la llaman los neopositivistas.

La Semiótica tiene tres ramas principales:

  •          La pragmática o la teoría de las relaciones entre los signos y las personas que los producen, los interpretan y los utilizan; esta rama comprende la Psicología, la Sociología y la Historia del uso de los símbolos, especialmente de los del lenguaje.
  •          La semántica o la teoría de las relaciones de los símbolos a los objetos por ellos significados (como designata o denotata); además, estudia también el problema de la verdad y la teoría de la «deducción lógica».
  •          La sintáctica, o la teoría de las relaciones formales de los símbolos entre sí.

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