INVESTIGACIÓN ACCION PARTICIPATIVA

TUTORIA UNIVERSIDAD

CONCLUSIÓN

Dentro de las conclusiones se puede resaltar que la creación y activación de estrategias socio-educativas para la atención y/o abordaje de investigación y acción constituyen una imperiosa necesidad para lograr la efectividad no solo del proceso enseñanza- aprendizaje.

 

La I.A.P. no es una metodología de investigación exclusiva, ya que no es la única forma de alcanzar del desarrollo político, económico, social y cultural de una comunidad, ni excluyente, dado que no sustituye a otras técnicas de investigación y análisis de la realidad. Su aplicación dependerá de las posibilidades, necesidades y recursos con los que nos encontramos en cada situación concreta. No obstante, hay que recordar que la IAP sólo puede ser aplicada en ámbitos reducidos, tales como un barrio, organización, distrito, comunidad rural, etc., a fin de que la participación sea realmente efectiva y la población llegue a tomar las riendas del proceso de transformación.

 

Las etapas y fases presentadas constituyen un esquema básico de Investigación Acción Participativa. Mediante la integración de técnicas ya consagradas en los campos de la investigación e intervención social, la IAP propone un cuerpo metodológico que persigue transformar las relaciones entre base social, asociaciones y administración local hacia modelos que sean más ciudadanistas que gestionistas (en los que la base social queda excluida de los procesos de decisiones) o tecnicistas (en los que se prescinde de la ciudadanía organizada).

Este cuerpo metodológico no se introduce porque sí. En general, el contexto nos invita a consumir -y a producir para otros- pero no a decidir y a producir aquello que permita desarrollar nuestras potencialidades humanas. Por ello, dar la palabra no es suficiente para que las personas y grupos opinen y decidan sobre las cosas que les afectan: es necesario crear las condiciones para que se den procesos de reflexión, de autoformación, de programación y de acción social más participativos e igualitarios (de lo contrario, los poderosos siempre tienen la voz más alta: el capital frente al trabajo, los hombres frente a las mujeres, los adultos frente a los jóvenes… porque están socialmente legitimados para mantener su dominación). Crear las condiciones adecuadas supone introducir un rigor metodológico del que en ocasiones carece la intervención participativa. Quizás a costa de que el equipo investigador, vaya "por delante" de tod@s al principio del proceso (con "su" metodología, con "sus" finalidades). Pero este mismo rigor permite, a partir de instrumentos clave como el mapa social, los muestreos cualitativos o la dinamización de conjuntos de acción, que todos los intereses y puntos de vista presentes estén reflejados en el proceso, así como que a partir de la sociopraxis se articulen temas sensibles con temas de fondo.

No obstante, que una metodología introduzca rigor no significa que no sea flexible. Flexible a las especificidades de un territorio sobre el que se interviene, a las de una temática tratada y a las de unos objetivos perseguidos. Pero además, y en tanto que la IAP es una metodología activa y participativa, buena parte de su diseño no puede definirse de antemano, porque se trata de un diseño en proceso, es decir, re-construido a partir de la propia praxis que se va generando en la comunidad. Si, a lo largo de esta praxis se desarrollan conjuntos de acción que integren a entidades y a la base social y que vayan "por delante" de tod@s en la dinamización comunitaria, es que el método habrá sido un instrumento para una acción realmente ciudadanista.

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