HABILIDADES METACOGNITIVAS EN ESTUDIANTES DE NIVEL SUPERIOR

PSICOLOGÍA UNIVERSIDAD

INTRODUCCIÓN

Aproximadamente por los años setenta, Jhon Flavell puso en foco la palabra “metacognición”, esto con el objetivo de puntualizar aquel conocimiento sobre los procesos por los que conocemos. Flavell (1976; citado por Iriarte y Sierra, 2011) señala que esta palabra se refiere al conocimiento que las personas tienen sobre los métodos y resultados mentales o todo asunto que tenga relación con ellos. Por tanto, se entiende como la verificación y mediación continúa, que junto con una distribución de distintos procesos actúan sobre métodos mentales que tienen como fin un objeto concreto.

Al dividir el término meta-cognición, se debe hacer énfasis en éste último, cognición, ya que se puede referir a distintos métodos mentales como la memorización, comprensión, atención, y demás, por ende, el conocimiento que se tiene de todos estos métodos, viene a ser metacognición (Burón, 1991; citado por Tesouro, 2005).

Martí, Bruning, Schraw y Ronning (1999; citados por Woolfolk, 2006) indican que la metacognición implica tres clases de conocimientos. Primeramente el declarativo el saber qué hacer, es decir uno mismo como aprendiz, los factores que afectan el aprendizaje y la memoria, así como las habilidades, las estrategias y los recursos necesarios para realizar una tarea; Posteriormente el procesal se refiere al saber cómo utilizar las estrategias; y por  último el condicional elsaber cuándo y por qué aplicar los procedimientos y las estrategias, es decir para asegurar la finalización de la tarea (p. 257).

En los ochenta, muchas investigaciones respecto a metacognición, reflexionaron y profundizaron el tema, diferenciando el segundo componente, que es la regulación de los procesos cognitivos que se refiere al “saber cómo” y que tiene relación con tres habilidades. La primera que es la planificación, una actividad mental que se ejecuta antes de realizar alguna acción, ésta es un bosquejo de los pasos, del método y las estrategias que se utilizarán; en segundo lugar, el control, en el cual debe estar presente desde el inicio de las tareas, se puede mostrar mediante acciones de verificación de las destrezas aplicadas. Y en tercer lugar, la evaluación, actividad que da la posibilidad de diferenciar los  productos de las operaciones con las intenciones principales, es decir, diferencia los resultados obtenidos con las intenciones planificadas anteriormente (Brown, 1987; citado por Sánchez et al., 2014). Además de estos tres subprocesos de la regulación de los procesos cognitivos, Schraw y Denninson (1994; citados por Huertas, Vesga y Galindo, 2014) mencionan a la organización y la depuración. Estos ayudan a tener un mejor control del proceso de aprendizaje. En el primero se aplican distintos métodos que facilitan gestionar una gran cantidad de datos, en el segundo, se buscan los fallos en el método empleado en el momento en que se realiza una tarea.

En la actualidad, el conocimiento metacognitivo se refiere a las potencialidades y  limitaciones cognitivas y de conocimientos de los diferentes dominios, a su vez las diferentes estrategias o recursos que pueden verse involucradas en las tareas de aprendizaje, lo que conlleva a facilitar al estudiante una mejor comprensión, supervisión y valoración de los contenidos conceptuales y procedimentales del campo de estudio (Mazzarella, 2008). Las habilidades metacognitivas son aquellas estrategias que se usan conscientemente para mediar la cognición. Son procesos mediante los cuales se ordena toda la corriente de datos a través de una organización de procesamiento de datos (Woolfolk, 2006). Tal como expresa Brown (1977; citado por Arancibia, Herrera y Strasser, 2017) son aquellas habilidades mentales necesarias y de gran valía para la adquisición, uso y control de distintos saberes, incluyendo también, otras estrategias cognitivas.

El objetivo de desarrollar estas habilidades metacognitivas es poder hacer que un individuo pueda usar de manera activa y de la mejor forma, su propio conocimiento. Esto quiere decir que al desarrollar estas habilidades le facilitará organizar de manera óptima, la forma y la calidad de su aprendizaje, así podrá afrontar distintas tareas, en distintos ambientes. Dicho de manera simple, el individuo podrá aprender aprendiendo (Bermeosolo, 2005; citado en Jaramillo y Osses, 2012).

Larraz (2015) señala que el desarrollo de las habilidades metacognitivas trae consigo una mejora en la toma de decisiones y en la organización de todos los datos que se presentan ante el sujeto, y así convertirlos en un conocimiento verdadero. Queda demostrado que el desarrollo de estas habilidades está relacionado y tiene gran impacto en el aprendizaje, por ende, son necesarias a lo largo de todo el proceso educativo. Klimenko y Alvares (2009) mencionan que la enseñanza de las habilidades metacognitivas surge como parte esencial en un modelo educativo que intenta promover el aprendizaje autónomo y autorregulado de los alumnos. Un aprendiz autónomo, nos dice Campanario y Otero (2000; citados por Macías, Mazzitelli y Maturano, 2007) es el que: Planifica, evalúa y regula sus propios aprendizajes a través del uso de estrategias metacognitivas como la identificación de las dificultades durante el aprendizaje, la autoevaluación de la comprensión de un texto, la evaluación de las probables dificultades al responder las preguntas de un examen, etc. (p. 1).

Esta modalidad en el proceso educativo, donde los profesores enseñen como aprender a pensar a los alumnos les permitirá asegurar un desarrollo de calidad de sus habilidades metacognitivas, esto se manifestará en un rendimiento escolar más óptimo, ya que su proceso de aprendizaje se verá beneficiado al usarlas de forma activa, adaptándose y solventando más fácilmente cualquier tarea. Este desarrollo, que trae consigo un buen nivel en estas habilidades representa un beneficio para aquel alumno que las posea, no importa el nivel educativo en el que se encuentre.

 

REFERENCIAS.

Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K. (2017). Manual de psicología educacional. Santiago, Chile: Ediciones UC.

Huertas, A., Vesga, G. y Galindo, M. (2014). Validación del instrumento ‘inventario de habilidades metacognitivas (MAI)’ con estudiantes colombianos. Praxis & Saber, 5 (10), pp. 55-74. Recuperado de: https://revistas.uptc.edu.co/index.php/praxis_saber/article/view/3022/2737 

Iriarte, A. y Sierra, I. (2011). Estrategias metacognitivas en la resolución de problemas matemáticos. Montería, Colombia: Fondo editorial Universidad de Córdoba.

Jaramillo, S. y Osses, S. (2012). Validación de un instrumento sobre metacognición para estudiantes de segundo ciclo de educación general básica. Estudios pedagógicos, 38 (2), pp. 117-131. Recuperado de: https://scielo.conicyt.cl/pdf/estped/v38n2/art08.pdf

Klimenko, O. y Alvares, J. (2009). Aprender cómo aprendo: la enseñanza de estrategias metacognitivas. Educación y Educadores, 12 (2), pp. 11-28. Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/834/83412219002.pdf

Larraz, N. (2015). Desarrollo de las habilidades creativas y metacognitivas en la educación secundaria obligatoria. Madrid, España: Dykinson, S. L. 

Macías, A., Mazzitelli, C. y Maturano, C. (2007). Las estrategias metacognitivas y su relación con el contexto educativo. Revista del instituto de Investigaciones en Educación en las Ciencias Experimentales (IIECE). Recuperado de: http://www.feeye.uncu.edu.ar/web/posjornadasinve/area2/Aprendizaje%20-%20eleccion%20de%20carrera/009%20-%20Mazzitelli%20y%20Maturano%20-%20UN%20San%20Juan.pdf

Mazzarella, C. (2008). Desarrollo de habilidades metacognitivas con el uso de las TIC. Investigación y Postgrado, 23 (2), pp. 175-204. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=65815752007

Sánchez, I., Sánchez, V., Ridao, P., Reina, M., Prados, M., Pertegal, M.,… Del Rey, R. (2014). Manual de psicología de la educación. Madrid, España: Pirámide.

Tesouro, M. (2005). La metacognición en la escuela: la importancia de enseñar a pensar. Educar, (35), pp. 135-144. Recuperado de: https://ddd.uab.cat/pub/educar/0211819Xn35/0211819Xn35p135.pdf 

Woolfolk, A. (2006). Psicología educativa. Ohio, Estados Unidos: Pearson Educación.

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