Prevenir la Depresión

EDUCACIÓN EMOCIONAL UNIVERSIDAD

INTRODUCCIÓN

Cómo prevenir la depresión

 

Si buscamos la definición de depresión siempre concurre en un estado de ánimo negativo, triste, en el que se pierde el interés por las cosas y en el que se siente una imposibilidad de afrontar las demandas del día a día.

Esto provoca en la persona una sensación de indefensión ante el futuro, de desesperanza, a lo que se suma una actitud negativa y pesimista para enfrentarse con la vida.

La depresión influye en nuestra forma de ver las cosas, en nuestras vivencias y en nuestro comportamiento.

Sus causas son diversas, pero cuenta con tratamientos bastante eficaces. Al igual que en otros trastornos, hay elementos personales y de estilo de vida que facilitan su aparición, y por ello podemos trabajar para su prevención:

  • Reflexionar sobre nuestra forma de vida. Preguntarnos si nos resulta satisfactoria. La clave está en incorporar actividades gratificantes, y mejorar nuestra vida social. De esta forma, aumentaremos nuestra protección frente a la depresión.
  • Identificar cómo son nuestras formas de pensar e intentar cambiar las que nos hacen sentirnos mal, sustituyéndolas por otras menos dañinas; ¿cómo? Podemos preguntarnos si los hechos que ocurren son tan graves; relativizar la dimensión de los acontecimientos; aceptarnos tal y como somos, con nuestras limitaciones, sin castigarnos por ello; dirigir la mente hacia lo positivo; aprender a valorar la vida y a las personas que hay en ella; no empeñarnos en soluciones perfectas, porque no existen; es mejor trabajar en soluciones realistas y viables.
  • Podemos recurrir a los talleres o grupos terapéuticos en los que adquirir recursos personales; grupos de habilidades sociales, de manejo de la ansiedad, de autoestima, para afrontar el duelo…
  • Acudir a un psicólogo es también una opción, que en ocasiones la gente rechaza por prejuicios. Pero, así como llevamos el coche a una revisión, con mucha mayor razón podemos acudir a la consulta de un psicólogo que revise nuestros patrones mentales y los comportamientos que nos están limitando vivir de forma sana.

La depresión se ha convertido en una de las enfermedades de mayor incidencia en la población occidental. Una de cada cinco personas la puede sufrir a lo largo de su vida. Pero recuerda: hay salida, y comienza por uno mismo y por buscar ayuda en otros.

Tipos de depresión.

El DSM-IV da pautas que distinguen diversas formas de depresión en función de su gravedad, duración, síntomas, etc.
Desde el episodio depresivo agudo hasta los trastornos distímicos que tienen más que ver con trastornos de personalidad.

  1. Trastorno depresivo mayor. 


    Es el más característico y el que concentra la mayoría de síntomas. Cuando el paciente se muestra extremadamente apático y con inhibición psicomotriz, se habla también de melancolía; en los casos más graves conduce al estupor depresivo. En el que el paciente se encuentra inmóvil e incluso puede rechazar comer o beber.
    Existe un subtipo en el que aparecen trastornos delirantes, es decir creencias firmemente sostenidas pero sin fundamentos adecuados. Los delirios suelen ser de culpa o ruina.
  2. Distimia


    Se distingue por su cronicidad, la inestabilidad del humor, la fuerte ansiedad y la fluctuación del estado de ánimo. La baja autoestima y la desesperanza son también características de la distima.
  3. Trastorno ansioso-depresivo.


    Es una mezcla de ansiedad y depresión, en general moderada.
  4. Depresión Atípica.


    Se caracteriza por gran reactividad del estado de ánimo a situación diversas, con marcada ansiedad y síntomas depresivos” invertidos”: empeoramiento por las tardes, aumento de apetito e hipersomnia.
  5. Trastorno afectivo estacional.

    Aparece de forma regular y repetida, coincidiendo con cambios estacionales, en general, en otoño e invierno, y asociado a los cambios lumínicos. Somnolencia excesiva, apetencia por los hidratos de carbono junto con los síntomas típicos de la depresión, destacando la fatiga.
  6. Trastorno Bipolar.


    Implica la existencia d episodios depresivos graves alternados por otros de exaltación de las funciones mentales (“manía”), consistente en aceleración del pensamiento, hiperactividad, gastos descontrolados, insomnio e irritabilidad.
  7. Ciclotimia.


    Manifestaciones leves e imprevisibles con cambios frecuentes de estado de ánimo (de la euforia a la tristeza) en varios días, sin motivo aparente; son sujetos muy inestables. Es difícil diferenciarla de los cambios normales.

Tramientos.

Tratamientos Cognitivo Conductuales

Los modelos cognitivos consideran al hombre un sistema que procesa información del medio antes de emitir una respuesta. El hombre clasifica, evalúa y asigna significado al estímulo en función de su conjunto de experiencias provenientes de la interacción con el medio y de sus creencias, suposiciones, actitudes, visiones del mundo y autovaloraciones.
Beck afirma que en los trastornos emocionales existe una distorsión sistemática en el procesamiento de la información, que produce unos pensamientos irracionales que son la causa de la depresión. Según este modelo, la perturbación emocional depende del potencial de los individuos para percibir negativamente el ambiente y los acontecimientos que les rodean.
Los objetivos a conseguir durante la terapia cognitivo conductual son:
1. Aprender a evaluar las situaciones relevantes de forma realista.
2. Aprender a atender a todos los datos existentes en esas situaciones.
3. Aprender a formular explicaciones racionales alternativas para el resultado de las interacciones.
4. Añade una parte conductual importante con los experimentos conductuales. Consisten en poner a prueba los supuestos irracionales desadaptativos llevando a cabo comportamientos diferentes de acuerdo con las alternativas racionales que se han generado de manera que proporcionen oportunidades de éxito para un repertorio mas amplio de cara a la interacción con otras personas y a la resolución de problemas.
Se usarán técnicas cognitivas y conductuales. En las primeras fases del tratamiento se suelen emplear técnicas conductuales a fin de acercarse al nivel de funcionamiento que tenía el paciente antes de la depresión. Conseguido esto se van utilizando un mayor número de técnicas cognitivas que requieren un razonamiento abstracto y que van a servir como acceso a la organización cognitiva del paciente, para buscar distorsiones cognitivas base en los pensamientos negativos y automáticos.
Entre las técnicas conductuales podemos reseñar: la programación de actividades y asignación de tareas graduales, la práctica cognitiva y el entrenamiento asertivo. En las técnicas cognitivas destacamos en entrenamiento en observación y registro de cogniciones, demostrar al paciente la relación entre cognición, afecto y conducta, etc
La intervención irá completada de técnicas de reatribución y para modificar imágenes, así como de distintos procedimientos para aliviar los síntomas afectivos.

Psicoterapia Interpersonal para la depresión.

Trata la depresión como una enfermedad asociada a una disfunción en las relaciones personales.
Las disfunciones que tiene en cuenta son:
1. Duelo. Se trata de asumir una pérdida.
2. Disputas de papeles. Por discusiones en la pareja o con los padres o con los hijos. El problema puede ser por falta de habilidades para conseguir lo que quiere o por tener las expectativas demasiado altas o que no coinciden en la pareja.
3. Transición en el rol social. Puede ser en el trabajo cuando se cambia de situación tanto por una promoción como por pasar al paro.
4. Déficit interpersonal. Se manifiesta en aislamiento social.

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