TUTORÍAS

LENGUA Y LITERATURA BACHILLERATO

INTRODUCCIÓN

Comprender un texto es releer, buscar entre líneas, inferir, analizar paratextos, saltarse partes, alterar el orden de la lectura y otros. Es un proceso dinámico que debe enseñarse de manera dinámica para convertir al estudiantado en lectores curiosos y autónomos; será preciso recalcar que no existe un único camino de lectura.

Ministerio de Educación del Ecuador

Este módulo trata de establecer cómo estas diferentes realizaciones del módulo abordan la novela policial, su estructura, características, elementos,  así como las estrategias que emplean para desarrollar las macrodestrezas que forman del eje integrador: leer, escuchar, hablar y escribir para la interacción social. Se busca, en definitiva, realizar una propuesta que trate el tema desde la realidad literaria hispanoamericana y, más específicamente, ecuatoriana, con un enfoque más didáctico y llamativo.

 

1.1 Historia del relato policial                                  

La literatura policiaca es un género narrativo en donde se conjuga la investigación y el misterio que esta intenta resolver a través de la lectura atenta de una serie de pistas e indicios. El lector es el principal co-autor de la resolución del enigma planteado, duda de cada uno de los personajes de la narración y trata de resolver el enigma convirtiendo a la investigación en un pasatiempo de relojero. Este  género nace en el siglo XIX de la mano de Edgar Allan Poe, al crear al detective  Auguste Dupin en su relato “Los crímenes de la Calle Morgue”:

Las condiciones mentales que suelen considerase como analíticas, son en sí mismas, poco susceptibles de análisis. Las consideramos tan sólo por sus efectos. De ellas sabemos, entre otras cosas, que son siempre, para el que las posee, cuando se poseen en grado extraordinario. Del mismo modo que el hombre fuerte disfruta con su habilidad física, deleitándose en ciertos ejercicios que ponen sus músculos en acción, el analista goza con esa actividad intelectual que se ejerce en el hecho de desentrañar. Consigue satisfacción hasta de las más triviales ocupaciones que ponen en juego su talento. Se desvive por los enigmas, acertijos y jeroglíficos, y en cada una de las soluciones muestra un sentido de agudeza que parece al vulgo una penetración sobrenatural. (Poe 73)

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