Aporte de los pueblos originarios del noreste argentino

CIENCIAS SOCIALES PRIMARIA

INTRODUCCIÓN

 Como en la región pampeana y patagónica, los originarios del Litoral argentino y del NEA tuvieron sus modos de producción casi exclusivamente basados en la caza y la recolección: vivían en una zona naturalmente selvática de grandes sistemas hídricos formados por el río Paraná, el río Paraguay, el río Uruguay, el río Salado del Norte, el río Bermejo y el río Pilcomayo que posibilitaban relativamente fáciles flujos culturales pero así también una fuerte inestabilidad política debido a que los mismos cursos de aguas se transformaban en fáciles rutas de invasiones.

La naturaleza del territorio al ser pródiga en pesca, caza y frutos hizo que resultara mucho más económico un modo de vida cazador recolector que la agricultura o la ganadería, por otra parte el clima muchas veces perhúmedo no facilitaba una incipiente agricultura ni menos una ganadería. En tal situación se encontraban entonces los pueblos a los que los invasores guaraníes llamaron peyorativamente guaycurúes -los pámpidos qom o tobas (‘frentudos’)―, mokoit (mocovíes), abipones, malbalas, nivakles (o chulupíes o chunupíes), pilagás y charrúas.

Quizás devenidos de andidos, pámpidos y amazónidos se cuentan a los que los invasores quechuas apodaron peyorativamente matacos -los wichis-, vilelas, kaigangs, mocoretás, timbúes, chanáes y querandíes -estos últimos también pámpidos aunque con nombre más conocido por el que le dieron los guaraníes-.

Hacia fines del Siglo XV la región se conmovió por la invasión de un pueblo amazónido que se expandía debido a su intrínseca fuerte presión demográfica facilitada por la incipiente e intensiva horticultura de la mandioca y el cazabe o maíz. Esta etnia era la de los avá, más conocida como guaraníes.

 

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