Generalidades de la Región Pacífica colombiana

EXPRESION Y COMUNICACION BACHILLERATO

INTRODUCCIÓN

 

El pacífico colombiano está compuesto por los departamentos del Choco,  Valle,  Nariño y Cauca, quienes durante siglos especialmente en el XVI,  XVII y XVIII se convirtieron en zonas prosperas del país principalmente por el comercio de prisioneros africanos,  la explotación minera y las haciendas agropecuarias,  dicha región está formada por una gran población africana mayoritariamente, europea y escasas comunidades indígenas.  Antiguamente se encontraban distanciados los españoles de los negros esclavos  pero hubo una relación social estrecha debido a los oficios que realizaban los negros, siempre un español estaba acompañado de un negro,  de allí se produjo el mestizaje entre las dos razas y que se observa hoy día especialmente en el Valle y Cauca.

  La presencia de las regiones africanas en nuestro país introdujo su idiosincrasia especialmente en el Pacífico,  hay algunos departamentos que conservan costumbres puras africanas, otras se mezclaban los españoles e indígenas.  Una de las tradiciones que más representación y conservación tuvo es la música y la danza negra que esta relacionad con el gozo, pesar,  cólera, estimulo sexual, supervivencias africanas,  tragedia de una raza esclavizada por los europeos en el laboreo de las minas y el trabajo de las haciendas y plantaciones;  y es una de las danzas más influyentes en los bailes y fiestas de la sociedad colombiana.  

  Entre las danzas, cantos y ritmos del litoral pacífico colombiano se encuentran el currulao,  el patacoré,  el bejerú, la juga, el maquarele, el aguabajo,  la danza, la contradanza,  la jota, el bunde, la aguacorta,  andarale,  caderona, polka, mazurca, tamborito,  calipso chocoano,  chigualo,  caracumbé,  agualarga, agumaleña, tiguaranda,  pangota,  pilero,  castruera, paloma, margarita,  jagua,  caramba, gallianazo, guapi,  guabaleña y otros.[1]

 

  Entre los bailes más representativos de la Región Pacífica colombiana es el Currulao, danza de origen africano que reúne las herencias de los antiguos esclavos radicados de la región pacífica[2]. La base de la música del currulao es de la marimba de chonta que es un instrumento de origen negro,  construida de una madera llamada Chonta,  dos cununos, la tambora o bombo,  redoblante y los guasas.  La danza representa a un hombre conquistando a una mujer que accede al final al coqueteo pero si hay matrimonio.

 

  Javier Ocampo López manifiesta que “las expresiones negras de auténticas reminiscencias africanas se manifiestan alegres y expresivas como el mismo ardor de la raza y con profundo tono de tristeza y sátira,  que se manifiesta en la música por los sonidos y las voces que en forma de queja muestran la tragedia de una raza esclavizada por los europeos en las labores de la minas y el trabajo de las haciendas y plantaciones”. Su coreografía siempre  es un círculo pequeño que a la vez configura un ocho con enfrentamiento en cuadrillas, avances y retrocesos, giros y abaniqueo de pañuelos.[3]

Según  Abadía Morales afirma que de todas las danzas negras que sobreviven en su pureza original el currulao es la más perfecta y dinámica[4]. En la danza del currulao se reflejan sentimiento e impulsos frenéticos que evidencian la tristeza de una historia de esclavización por  parte de los españoles. El currulao se toca con la conocida chirimía grupo instrumental representativo del departamento del Chocó agrupación musical que ejecuta los ritmos propios de la región dándole el carácter expresivo eficiente de las experiencias negras[5].

 

[1] ARBELÁEZ,  Peréz Enrique.  EL CURRULAO.  En Revista colombiana del folclor, Bogotá, segunda época, No.3, págs.  95 – 100.

[2] LONDOÑO, Alberto. DANZAS COLOMBIANAS. Universidad de Antioquia. Pág.234

[3] CAMPO,  Sigilfredo. Profesor de danza e investigador del folclor colombiano. HUELLAS DE LA DANZA FOLCLORICA COLOMBIANA. Producción Son Costa. Pág. 46

[4] ABADIA, Morales Guillermo.  EL COMPENDIO GENERICO DEL FOLKLORE COLOMBIANO. Banco Popular volumen 112- Bogotá 1.983. Pág 212,213,310

[5] VALENCIA Leonidas. EL CHOCO Y SU FOLKLORE. Volumen I. Editorial Uryco. Pág 8

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