PODERES DES ESTADO

FORMACIÓN CÍVICA Y ÉTICA SECUNDARIA

INTRODUCCIÓN

En la sociedad peruana la política no está bien vista. Con sólo escuchar la palabra “política” la mayoría de las personas piensan inmediatamente en algo negativo, en un problema que trae además otras dificultades. A la memoria nos viene la corrupción generalizada en las instituciones públicas, las promesas incumplidas de las autoridades cuando fueron candidatos, los actuales partidos y organizaciones políticas que sentimos que representan intereses individuales o de “otros” pero no del pueblo, etc.1 Aunque tal vez debemos reconocer que el problema no es realmente de la política, sino de las palabras y de cómo las utilizamos. Así, normalmente pensamos que la política se reduce a la actividad de los políticos, a lo que hacen o dejan de hacer quienes hemos elegido para que ejerzan el poder político como autoridades a nivel nacional, regional y local. Pero además, solemos asociar el desempeño y la conducta de los políticos con el funcionamiento de la democracia y entonces cuando renegamos de la falta de capacidad o de voluntad de las autoridades y de los políticos de turno para solucionar los grandes problemas de la sociedad, sentimos que lo que realmente no funciona es la democracia. Y de esta forma, casi sin darnos cuenta, el problema de la “política” empieza a hacerse mucho mayor de lo que realmente es y, con ello, mucho más difícil también de encontrarle solución

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